¿Por qué un anime no puede ser 100% fiel a su obra original? — Kudasai

¿Por qué un anime no puede ser 100% fiel a su obra original? — Kudasai

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lightbulb_outline Las ideas expresadas por el autor no necesariamente comparten las opiniones del resto del staff de Somos Kudasai.

Cuando se anuncia la adaptación a anime de nuestro manga favorito o de nuestra novela ligera preferida, es normal sentir emoción. No hay mejor sensación que saber que dentro de poco podremos ver aquellas escenas que tanto nos emocionaron, completamente animadas. Y mejor aún, acompañadas de su respectiva banda sonora y lo que se espera sea un excelente trabajo de seiyuus. El hype es impresionante, hasta que… como si de una maldición se tratase, vienen a nuestra mente ejemplos de terribles adaptaciones. La emoción comienza a nublarse con la preocupación: “¿Qué pasa si arruinan la razón del porque amo esta serie?”.

Es claro que el miedo no es infundado, a lo largo de los años hemos sido testigos de todo tipo de adaptaciones. Desde las que han sido malas, a las que han sido muy malas y no dejemos fuera a las que resultaron pésimas. Pero no todo está perdido, pues en medio de todo ese vórtice de negatividad, brillan algunas joyas. Me refiero a esas historias que consiguieron ser un completo acierto al transformarse en anime. En medio de todo recordamos, que de hecho, si existen las buenas adaptaciones. Que a pesar de los mitos, si existen historias fieles a su original.

Pero no nos detengamos en esto, el motivo de este artículo es enlistar las razones detrás de la separación entre el anime y el material original. Por supuesto, entre estos motivos podría citar algunos ejemplos de las malas y de las buenas adaptaciones. Pero lo principal es dar una revisión a las razones por las que una adaptación animada no llega a ser completamente fiel al original.

La esencia de ser una adaptación

De principio es necesario aclarar que pasar un manga o novela ligera a anime se hace bajo la pretensión de ser una adaptación. Pero ¿qué significa esto? Según el diccionario una adaptación es el conjunto de cambios que se realizan en una obra literaria, musical, etc., para destinarla a un medio distinto de aquél para el que fue creada. Dicho de otra forma, es moldear la obra original para que se ajuste a su nuevo entorno. La sola inclusión de la palabra “adaptación” ya nos habla de cambios dentro del material original. Pasar de un formato a otro, no es sencillo y existen muchas consideraciones a tener en cuenta. A continuación detallare algunas de estas consideraciones y como han afectado algunas de sus obras.

No es lo mismo pero es igual

No tiene sentido ver la misma cosa, si esta resulta ser solo una calca del original. El anime y el manga debe ser una unidad que se complemente el uno al otro. Así como hay acciones que un manga no puede plasmar por completo, también el anime tiene sus puntos débiles que se compensaran al leer el manga o novela ligera. Hay una abismal diferencia entre ser fiel y ser una copia. Y siendo realistas es imposible que todos puedan invertir en dos cosas diferentes que resulten ser lo mismo.

En términos de economía es más factible pensar que el consumidor estará más dispuesto a pagar por dos artículos diferentes, que dos de lo mismo. No niego que habrá gente que lo haría, pero no todos piensan de la misma manera. Económicamente no suena rentable, sobre todo para el autor de la obra original. Pues suponiendo que el anime y el manga son iguales, en todo, aquellos quienes se acercaron a la obra por el anime, no comprarían el material original pues ya todo está incluido en la animación. No habría nada que le impulsara a acercarse al original pues todo ya le ha sido contado, sin saltarse nada.

Cuando lo pensamos así, ya no suena tan atractivo una obra 100% fiel a su original. Al final eso solo sería una copia y quienes ya se saben la historia por el original no encontrarían nada que los sorprenda o los saque de su zona de confort. Por ello es necesario que haya cambios y omisiones, de lo contrario es un desperdicio de papel y de animación. De ser así, lo único que tendríamos es un insulto para el consumidor, venderle el mismo producto solo que rumiado.

El equipo creativo tiene su orgullo

Ya hablamos de como insultar al consumidor, ahora veamos como insultar a un equipo creativo. Porque seamos honestos sería un completo insulto que se contratase a un director con el único fin de montar imágenes, pues el resto ya está hecho. ¿Dónde queda el lado artístico del director entonces? Se trata de dos formas de expresión distintas, son dos entidades diferentes con diferente punto de vista. De ser así, su puesto queda relegado a un simple título. Y ocurriría lo mismo con el diseñador de personajes, nada tendría para diseñar pues solo debería ser un copiar y pegar.

Y aunque fuese el mismo autor quien se encargue de dirigir el proyecto animado, sería un insulto decirle: “Haga lo mismo”. Incluso siendo el creador de la obra, le gustaría tomar la oportunidad para contar nuevamente la historia solo que desde otra perspectiva. Abordar variantes que antes pudo haber obviado o profundizar en la historia con otro ángulo. Un artista no se limitaría solo a trabajar como una máquina, produciendo la misma cosa. Un verdadero artista no puede ser atado de esa manera. La esencia de un verdadero artista es el cambio, la innovación y la originalidad.

Podemos apreciar, que el orgullo también es una fuerte razón para los cambios de una obra. Aunque no es una razón muy aceptable pues si anteponemos los deseos de un estudio por encima de los del autor, puede acarrearse terribles resultados. Ahí tenemos el ejemplo de Fruits Basket, cuya adaptación animada es odiada por su mangaka y en consecuencia ha rechazado que se le dé luz verde a nuevas adaptaciones. Pero como contraejemplo bueno, tenemos a Shingeki no Kyojin. Cuyo autor está íntimamente relacionado con la adaptación animada consiguiendo mejorar, ya no solo el diseño de sus personajes, sino la historia que se va desenvolviendo.

Cuando la censura ataca

Otro factor importante para cambiar una historia, quizá el más importante, es la censura. No todos los temas pueden ser tratados abiertamente cuando se planea una audiencia nacional. En los mangas es común que haya historias con temas que podríamos considerar “inapropiados” para todas las edades. Y es posible hacer uso de estos temas ya que las publicaciones están limitadas a cierta demografía. De cierta manera podríamos decir que hay un control sobre quienes pueden acceder a estas historias. De ahí que cada manga tenga una clasificación, como Shonen, Shōjo, Seinen, Josei, etc., revelando así el público al que está dirigido.

La censura se vuelve ineludible cuando la historia se desarrolla a través de temas “políticamente incorrectos”. Principalmente en temas como la homosexualidad, el sexo, las drogas, el racismo e incluso desastres naturales. Si estos temas aparecen, se debe encontrar la forma de “maquillarlos” o desaparecerlos por completo. Logrando con ello alterar la historia original y desapegarse de esta. A veces son pequeños cambios, como no incluir un personaje. Esto paso con Hetalia, donde el personaje de Corea del Sur fue eliminado del anime por ser encontrado como inapropiado por los mismos coreanos.

Pensemos también en el tema de la homosexualidad, que tiene una regla invisible. La cual dicta que una pareja de chica x chica solo debe aparecer en el anime Yuri, lo mismo para una de chico x chico, debe limitarse al Yaoi. Está bien jugar con el bromance y el exceso de skinship, pero nunca se debe ir más allá de eso. Pero hay un anime que se atrevió a revelarse. Sailor Moon, no tenía problema en mostrar una relación lésbica entre Sailor Uranus y Sailor Neptune. Aunque considerando la época en que salió y lo progresista de la idea, sufrió de muchísima censura alrededor del mundo.

Nos quedamos sin historia…

Otra razón por la que un anime se aparta de su obra original es porque esta no está culminada aun. La producción de un anime es relativamente rápida, comparada con la del manga. Así que existen muchos casos en las que el anime alcanza a su obra original muy rápido. Ante esto lo que queda es: darle un final original, dejar la trama abierta o comenzar a meter relleno. En el primer caso, no hay mucho que decir, es obvio que se despegue de su original. Aunque podría mantener la esencia de su historia madre, como ocurre con Inari Konkon Koi Iroha.

El caso más frustrante es cuando dejan un final abierto dando esperanza a una continuación y esta jamás llega, Btoom! por ejemplo. El que llega a ser más desesperante es el del relleno. Estos, están reservados para series que es tal su éxito que no pueden pausarla, así que optan por darle tiempo a su autor para que avance la historia. La mejor manera de ganar tiempo es incrustando arcos inventados. Si de rellenos hablamos es sencillo nombrar a Naruto, conocido anime lleno de estos arcos inventados.  Pero Sailor Moon tampoco está a salvo, esta serie tuvo toda una temporada inventada para darle tiempo a Naoko de avanzar su historia.

El no tener la obra finalizada puede complicar el trabajo de adaptación del anime. Y aun con ello, son contados los casos donde un estudio se arriesga con un manga ya finalizado. Lo que es normal pues la popularidad es lo que determina estas decisiones. Normalmente son las series en emisión las que son populares. Pero adaptar una historia ya finalizada también incluye cambios. MAPPA lo demuestra con su reciente adquisición Banana Fish, donde dice adiós a los 80’s y traslada la historia a la actualidad.

Palabras finales

Está visto que traer a otro formato una historia no es sencillo. Hemos visto que hay muchos factores que influyen el rumbo del proyecto. Y así como puede acabar siendo la peor adaptación vista, podría resultar algo incluso mejor que su original. Pero esto último cae en lo subjetivo, así que no es necesario pelear por ello. Lo que sí parece una constante es que, a pesar de ser fiel o no, la mayoría de fans de historias Shonen tienen un gusto muy marcado por las versiones animadas. Las peleas épicas siempre son un deleite cuando se acompañan de una buena animación y una banda sonora alucinante.

Con todo dicho, solo resta remarcar que no podemos pensar en adaptaciones 100% fieles a su original. Podemos esperar fidelidad, sí, pero no en un 100%. Muchas series han demostrado fidelidad en la medida de lo posible, omitiendo muy poco y narrando lo más posible. Grandes ejemplos son Death Note y Hellsing Ultimate, animes que demostraron un apego casi religioso a su original. Pero al final también fueron fieles al termino adaptación y se deshicieron de algunas cosas y metieron otras pocas. Nada que afectase a la trama, eso sí.

Pero que una adaptación no fuera lo esperado, no significa que no se pueda volver a intentar. Tenemos el caso de Fullmetal Alchemist y Sailor Moon, el primero tuvo toda una readaptación animada con el pretexto de apegarse más al original. Aunque su primera adaptación no es odiada, los fans prefieren recurrir a la segunda, Fullmetal Alchemist: Brotherhood. El caso de Sailor Moon se dio como celebración por su aniversario, pretexto perfecto para traerla de vuelta. Sailor Moon Crystal, brilla con luz propia, deja atrás el exceso de niñerías de su versión noventera y se apega a su original lo más que puede.

No hay tal cosa como una adaptación 100% fiel a su original. Lo que si hay son producciones de calidad innegable. Y por supuesto sus contrapartes, producciones bastante pobres. ¿Creen ustedes que estas razones sean suficientes para justificar las malas producciones? ¿Qué otras razones creen que influyen en el distanciamiento de un anime y su obra original?

¿Por qué un anime no puede ser 100% fiel a su obra original? — Kudasai

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