Reseña | Dororo – Capítulo 14 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 14 — Kudasai

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lightbulb_outline La siguiente reseña Dororo – Capítulo 14 contiene spoiler, si ya viste el capítulo por
favor sigue leyendo, sino puedes verlo en cualquiera de las plataformas. Aviso,
esta serie es algo gráfica, atractiva, curiosa y muy entretenida, te encantará
seguir esta historia y recuperar las extremidades vendidas.

DORORO

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reseña Dororo - Capítulo 14

CAPÍTULO 14 “LA HISTORIA DE SABAME”

El significado de un gran mapa que conduce directo a la ambición, y el destino que se deberá forjar en base a su decisión. Las extrañas criaturas no siempre son un estigma de peligro… el más pequeño cuidara de “otro pequeño”. Hyakkimaru y Dororo deben enfrentar su futuro y hacerle frente a las decisiones. Un extraño hombre de pocas facciones les brindara más de lo que ello esperan. La comodidad dura poco y el sueño será muy corto. Un poderoso enemigo será una molesta polilla en el parabrisas. Las incógnitas son numerosas y la verdad, es la ambición que nos arrastrara al próximo capítulo.

OPINIÓN
CAPÍTULO 14

La ambición, es el anhelo ferviente de obtener lo que tanto has deseado, por lo que luchas día con día y por aquello que aprisiona nuestra tan utópica felicidad. Eso podría ser la ambición, sea para bien propio o para un bien común, una petición intensa que se aloja en nuestra cabeza y que se vuelve vehemente por conseguir aquello que es difícil de lograr, especialmente la riqueza… Pues la codicia por aquello que nos haría superiores a otros y nos brindaría las posibilidades infinitas de satisfacer el insaciable apetito de todas nuestras ambiciones, es un soñado clímax. El ejemplo de esto nos lo presentan los padres de Dororo, pues su ambición por la equidad, la justicia, la igualdad y la revolución, son una lucha interna contra el deseo de brindarle bienestar y siempre lo mejor, a su pequeña bendición.

Esta más que claro el significado de aquel tatuaje que se encuentra en la espalda de Dororo, la misión que se impuso al momento de tatuarlo y la carga que debe llevar nuestro pequeño, pues la ambición de su padre debe ser cumplida, o eso fue lo que su joven madre le expreso poco antes de fallecer. Ahora su camino a trazado una nueva ruta, una que quizás pueda perseguir después de recuperar las partes faltantes de Hyakkimaru, que si bien es una misión personal, Dororo se ha apropiado de esta por igual. Pero, ¿El corazón de Dororo resistirá tanta riqueza? ¿Cumplirá el deseó de su padre? O simplemente llenara su estómago y sus propias ambiciones, para obtener su tan merecida felicidad.

Estas interrogantes no son solo para el portador del mapa, sino para su acompañante, pues ambos tienen ambiciones y la de Hyakkimaru es la que posee más fuerza, no por la venganza en sí misma, sino por recuperar aquello que le fue arrebatado y que por derecho debe ser devuelto, aunque esto signifique acabar con la tierra de Daigo y su imperio, pasando por encima de su joven hermano, su madre y su codicioso padre. Ahora Dororo deberá pensar y decidir qué hacer después de que su hermano de andares recupere su cuerpo… ¿Podrá cumplirse esa petición? Y más importante, ¿Resistirán y no cederán a la codicia del dinero?

El destino es incierto, las dudas crecen y la inquietud se aloja en la mente y aunque las respuestas serán pocas o inexistentes, el camino continúa y con ello nuevos encuentros… quizás algo aterradores. Un par de espíritus, quizás Yokais o guardianes de aquellas tierras, se presentan ante nuestra joven pareja, con una extraña petición y con aún más extrañas acciones, pues uno de ellos parece ser ¿Un bebé con una débil vejiga?

Los misterios y el terror siguen apareciendo frente a Dororo y Hyakkimaru, ahora ante ellos llega un extraño hombre llamado Sabame, que si bien su color del alma es blanca, un aura roja de maldad la bordea y con su presencia se va aquel bebé Ayakashi que molestaba a Dororo, pero lo inquietante no es el aura que lo rodea, sino su extraño rostro, el cual no presenta ninguna facción (Supongo que será un tipo de Ayakashi, uno que no necesita pestañear). Apartando su rareza, el extraño sujeto les ofrece refugio y comida a Dororo y Hyakkimaru, con ánimos de “protegerlos” y recibir a cambio, la narración de sus historias.  

La ambición se presenta en muchas formas, algunas de ellas no tienen una clara explicación de porqué surgen y se convierten en un deseo tan oscuro, como la que tuvo aquella monja en la historia de Sabame, un relato de una mujer que debía hacer el bien y en vez de ello, tomaba en su poder a pequeños niños y los hacia trabajar hasta el extremo agotamiento y para mantener la disciplina, infundía el terror. Ella los golpeaba si estos no cumplían sus peticiones, y cuando esos pequeños ya crecían un poco más, simplemente los vendía como objetos de segunda mano. Pero toda mala ambición tiene un crudo final y si aquella historia de Sabame acerca del templo quemado es cierta, podremos decir que se realizó justicia, bajo una cruel acción.

Los pensamientos resuenan con fuerza en nuestras mentes, si estos deben aplicarse con un acto que quizás pueda ser egoísta, y para alguien como Dororo que ha tenido que crecer solo y llevar a cuestas el dolor de la guerra, el abandono y la crueldad a tan corta edad, le es difícil tomar una decisión correcta con aquel mapa que respalda la ambición de sus padres y su única misión otorgada, que si la cumple con bien, podría ayudar a muchos… pero cual sea la decisión que nuestro pequeño tome, Hyakkimaru no es una clara visión en esta nueva misión. Las opciones crecen y Biwa Hoshi presiente lo que traerá el futuro cercano.

Un grato descanso es irrumpido por un Ayakashi oruga, que al final fue salvado por una polilla gigante, que en realidad es un gran enemigo, uno de los demonios que se alimentó del cuerpo de Hyakkimaru y que ahora sabe que su legítimo dueño, viene por lo que le corresponde… sabíamos que la historia del convento con niños estaba demasiado arreglada, pero algo en ella tiene relación con la última escena, existen unas criaturas que se alimentan de humanos y pertenecen a aquella mujer demonio. Sin dudad, la mayor ambición, se la llevan aquellos demonios codiciosos.

¿Sera que aquellos niños fueron alimento para aquellas orugas? ¿Aquel bebe gigante es el alma de aquello niños? ¿El espíritu de aquella mujer, es de quien cuidaba a los pequeños? ¿Sabame estará bajo alguna hipnosis? ¿Dororo tendrá el mismo final al del manga y la serie de los 60s? ¿Poder dormir con tantos interrogantes? ¿Qué desayunare mañana? Esto y más, en el próximo capítulo… supongo.


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