Reseña | Dororo – Capítulo 22 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 22 — Kudasai

Noticias anime

lightbulb_outline La siguiente reseña Dororo – Capítulo 22 contiene spoiler, si ya viste el capítulo por
favor sigue leyendo, sino puedes verlo en cualquiera de las plataformas. Aviso,
esta serie es algo gráfica, atractiva, curiosa y muy entretenida, te encantará
seguir esta historia y recuperar las extremidades vendidas.

DORORO

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CAPÍTULO 22 “LA HISTORIA DE NUI”

Una guerra épica se aproxima, el odio ha envuelto a quienes por ley participaran de esta batalla, una madre será pieza clave, un pequeño niño actuará con acorde su sentir. Una transformación se presentará, gracias a una fiel entrega… Un trato se completará y los demonios harán presencia en el cuerpo y la mente de otros. Las últimas piezas de aquel rompecabezas llamado Hyakkimaru, tendrá sus piezas faltantes frente a frente.

OPINIÓN CAPÍTULO 20

El desenlace de todo aquello que pudimos apreciar en un inicio, dará comienzo en este capítulo, un relato que nos demostrará cuán importante son unos para otros, que tanto darías por tus creencias y cuan conectados estamos con la tierra que nos vio nacer… todo esto será puesto a prueba en nombre de Hyakkimaru, Daigo y Tahomaru.

Los lazos e hilos que conectan están increíble historia, comienza a regresar al estambre del que surgió su camino, todo para llegar al mismo destino. Dororo pasa frente a los ojos de Jukai, este va tras las tierras de Daigo en busca de respuestas o quizás evitar tragedias y Hyakkimaru ha activado la llama que despierta su ira, esa empaña su noble corazón y lo tiñe de rojo fiesta. Y en este camino, aparece un corcel digno de un jinete apocalíptico, un jinete digno de quién ha sobrevivido a la muerte, esa que aún lo persigue.

El odio surge de aquellos sentimientos que a causa de otros, han envenenado nuestras vidas, ahora Tahomaru conoce bien ese sentimiento, pues Hyakkimaru ha herido a Hyogo y su hermano, aquellos que servían fielmente a su lado. Pero su fiel convicción y decisión de acabar con su hermano Hyakkimaru, ha logrado distorsionar su razón y revelarse ante lo correcto, pues no olvidemos que tras de él, hay quien maneja sus pensamientos y sus pasos.

Las decisiones se han tomado y cada quien sabe que debe hacer, pues sus impulsos son determinantes, la madre de Hyakkimaru ayuda a Dororo a escapar de aquella prisión que le proporcionaron por ser compañero de un duro rival invicto. Mutsu se ha levantado de su dura pena, su dolor y aquella peste que se ha incubado en su interior. Pero esta no es la escena que nos llena de inquietud, sino aquella en la que la madre de Hyakkimaru, se propone acompañar a Dororo

El camino siempre será misterioso y temeroso, pues no tenemos conocimiento de aquello que está más allá de lo que podemos ver. Dororo cruza las duras corrientes que guiaron a Hyakkimaru luchar por vivir y sus orillas escucharon el llanto de una madre a quién le arrebataron su hijo. Mientras en las montañas, dos jinetes van en busca de una mujer que aún en su precaria condición, intenta cumplir un deber que se le inculcó.

Dororo y la madre de Hyakkimaru han sobrevivido a tan estruendoso escape, ahora asilados en una pequeña aldea que resguarda a los pocos que sobrevivieron a la epidemia y la limpieza que organizo el ejército de Daigo, buscan avanzar con todas sus fuerzas y lograr vivir un mañana más, ahora con la ayuda de una generosa mujer y un pequeño que ha vivido más que otros y sobrevivido lo suficientemente. Pero el peligro se acerca, el ejército de Daigo está en camino y a su vez… todo aquello que le dará un fin a este ciclo.

Hyakkimaru se ha transformado, ha encendido aquel fuego demoníaco que existe en su interior, devorando con el todo aquello que esté a su paso… Mientras en el templo de los 12 demonios, Mutsu intenta ofrecerse como sacrificio, pero este es rechazado por los mismos demonios, pues el trato inicio con un líder de Daigo y debe completarse con ese mismo… pues el alimento que les ofrecieron fue al mismo primogénito de aquellas tierras, a Hyakkimaru.

La batalla épica está en camino, Tahomaru es ahora el poseedor de los ojos de Hyakkimaru y sus dos sirvientes se han adueñado de sus brazos, la batalla es épica y con ella su final… La madre de estos dos hermanos será clave en la presente batalla, al igual que el pequeño Dororo y como broche de todo esto, Daigo debe cerrar el ciclo que inició. Ahora los nervios estarán encendidos y lanzarán corrientes, cada que nuestro cerebro nos recuerde que el final está cerca ¿Quién ganará? ¿Qué sucederá con todos aquellos que participaran de esta batalla? ¿Cuál será el final?


Reseña | Dororo – Capítulo 22 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 20 Y 21 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 20 Y 21 — Kudasai

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DORORO

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CAPÍTULO 20 Y 21 “LA HISTORIA DE NUE” “LA HISTORIA DE ROMPER EL CICLO DE SUFRIMIENTO”

La cercanía, los sentimientos puros y nobles son resplandecientes, pero si las acciones duras y guiadas por el mal toman tu vida, está será tan mala como quien te lo ha arrebatado todo. Hyakkimaru va tras la venganza, sus sentimientos definen sus acciones y Dororo teme por el alma de quién ahora más aprecia. Tahomaru y sus seguidores, se encuentran segados por falsos delirios de grandeza territorial. Una batalla épica se presenta entre dos lazos de sangre, una separación dolorosa, el nacimiento de un ser extraño y el temor de todo aquello que nos depara el futuro, con la vista de un gran Ending, que nos ha dejado más confusos.  

OPINIÓN CAPÍTULO 20

La historia nos ha demostrado que las acciones son repetitivas y consecutivas, que toda acción genera una reacción y que está puede ocurrir una y otra vez, aun cuando aquello que se realiza, puede tener distintos procederes y procedentes. Es aquí donde entendemos la causa de aquella mala fortuna que sufren las tierras de Daigo y que ahora su hijo Tahomaru debe enfrentar, pues aquel acto desalmado de su padre, ha traído la desgracia desde el momento en que se pactó y aquella diosa salvo a Hyakkimaru. Pero ahora el enfrentamiento está en hacer lo correcto, enfrentando aquellas epidemias que han sido calificadas de plagas, dos hermanos luchan por lo que creen es lo mejor, retando el destino que se les impuso.

Hay escenas que nos entristecen y otras que nos llenan de emociones que activan muestro corazón, una esas escenas son las que aprecio de ver entre Hyakkimaru y Dororo, pues su conexión ha sido tan íntima, que me atrevería a decir que esperamos que algo más suceda (aún si en el manga y la serie original… No pasa nada). Pero en todo caso, es grato observar como Hyakkimaru se esfuerza por ser cada vez mejor con su pequeña compañía y este lo agradece cada día.

Un nuevo personaje aparece para darle color a nuestra historia, este es Saburota, un hombre misterioso, que nos genera desconfianza por la sencilla actitud de Hyakkimaru sobreprotectora para con Dororo. Pero ahora todo lo tenemos claro, aquel sujeto de gran cicatriz que se parece a cierto domador de tiburones antes visto, es simplemente otro ser trastornado por su pasado y que ahora busca llenar sus vacíos por medio de fetiches sádicos y muy extraños… cómo darle de comer a aquel demonio que asesinó a su madre, personas inocentes.

Ahora tenemos más que claro que Hyakkimaru está encontrando otras razones por las cuales recuperar su cuerpo, una de ella es para defender y proteger a Dororo, quien en medio de aquella batalla con un extraño demonio, quedó atrapado entre piedras y estuvo a punto de morir ahogado. Un gran desespero se apoderó de Hyakkimaru, quien no encontraba la manera de rescatar a su pequeño compañero y que por poco y gracias a la ayuda del anciano Biguahoshi, logró sacarlos a ambos de aquel aprieto… Aún después de que Hyakkimaru perdiese su dos brazos.

En medio de estos sentimientos de odio, rencor y venganza, la historia de Saburota resalta por la típica y cruel cobardía, un Samurái que entrego a su madre a aquel demonio, pues la abandonó sin más, hasta liberarse de aquella carga que una sola mano pudo marcar en él. Ahora que sus acciones lo han llevado a ser un demonio más, se ha fusionado para atacar a Hyakkimaru, quien invadido por todo aquel rencor y deseo de recuperar lo que por ley es suyo, se ha cegado y ha manchado su noble corazón. Todo inicio con Daigo y su primogénito sabe que todo terminará con él.

OPINIÓN CAPÍTULO 21

Un mal presentimiento surge de Dororo, al notar que su compañero y protector, va en busca de venganza y adquisición, pues está claro que en la tierra de Daigo está el resto de su cuerpo, pero es allí donde esperan por él y dónde harán todo por acabar con quién creen está destruyendo el imperio que creo Daigo sobre la miseria de los demonios.

Las guerras solo dejan tristeza y destrucción, y con ella la sombra que cobija un pueblo resentido, con sed de venganza y su humanidad más apagada. Ahora Tahomaru va tras su hermano, la madre de estos dos está en el hilo de la angustia, pues sabe que entre ello la brecha es inmensa y todo a causa de su señor. Mientras aquel que va tras su cuerpo, ha apagado su corazón y su odio va tras todo aquel que se interponga en su camino. Aun cuando Dororo intenta que Hyakkimaru entre en razón y abandone su odio, sus argumentos son demasiado fuertes y ahora es Dororo quien duda de que debe hacer.

Tahomaru y sus fieles seguidores, ven en perspectiva propia lo que es la dedicación y la fiel necesidad de salvar su pueblo y mantener el gran dominio que su padre Daigo ha construido ¿Pero a que costó lograrán mantener una falsa paz? Daigo ha manejado una carta bajo la manga, todo para resguardar la seguridad de su sucesor. Pero Tahomaru y su dos fieles sirvientes, se han visto apresados por el odio de Hyakkimaru, dando como hecho una batalla épica, en la cual dos perdieron miembros y uno incremento su marca. Ahora Hyakkimaru se hace en un risco rodeado de cuerpos sin vida y Dororo es tomado como rehén del clan Daigo.

Hyakkimaru está débil y perdido en el risco que ahora se ha convertido en el nacimiento de un ser poderoso… ¿Quizás un demonio? ¿O será un aliado? Mientras tanto, nosotros nos quedamos embelesados viendo la nueva versión de Dororo un poco más crecido y en apariencia mucho más femenina ¿Que deparará el futuro de esta serie?


Reseña | Dororo – Capítulo 20 Y 21 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 19 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 19 — Kudasai

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DORORO

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CAPÍTULO 19 “LA HISTORIA DE AMANOJAKU”

Una historia de risas, la historia de Amanojaku, de contrariedades, de pensar y no decir lo mismo, de temor a separarse, revelaciones importantes, decisiones muy certeras, un futuro que augurado por un hombre sabio, una Katana que marca un destino y los sentimientos que serán la base de este camino.

OPINIÓN CAPÍTULO 19

Un paso largo y tranquilo en busca de reparar aquello que un hermano rompió, cuando ese no era el fin de su puntería, sino atravesar un corazón. Ahora Hyakkimaru reconoce una muestra de afecto y se ha aferrado a ella como medio de expresión, pero quién aún no lo comprende muy bien es Dororo. Un nuevo camino, una nueva historia y una nueva aventura por apreciar.

Mentir por cubrir y así quizás para mantener viva una oportunidad, eso es lo que vimos de quién ha dado una mala indicación de un buen herrero llamado Munetsuna y de su joven hija Okowa, a los nuevos visitantes Hyakkimaru y Dororo. Pero la verdad resalta por si sola y nuestro par logra dar con el hogar de quién puede volver a forjar un arma de defensa y venganza.

Las demostraciones de afecto de Hyakkimaru expresadas a todo aquel que este frente a él, pueden malinterpretarse y más si estás se les brindan a jóvenes mujeres que viven alejadas y su mayor cercanía es su padre… Aun cuando Dororo está para corregir algunas acciones, puede que su consejo llegue algo tarde. Algo en este episodio está claro, las espadas de Hyakkimaru cargar con una pesada aura, un Ayakashi merodea cerca, Dororo no entiende lo que pasa y Okowa tiene una idea muy equivocada de lo que es una propuesta de matrimonio.

Las cosas son confusas y se vuelven aún más confusas cuando entendemos que Hyakkimaru dice lo que no quiere decir, Dororo no comprende esas palabras y Okowa disfruta de las «expresiones de amor de Hyakkimaru para con ella»… ¿Hasta dónde llegará esta confusión? Lo cierto es… Es que no puedo escribir con tanta elocuencia cuando me estoy muriendo de la risa con todo lo que veo, al parecer todo el pueblo está igual de hechizado, todos dicen lo que ¿No quieren decir? Es decir, dicen lo contrario a lo que piensan y sienten… ¿Pasará lo mismo con Okowa?

No puedo asegurar nada, lo obvio es lo obvio y aquí algo pasa, Hyakkimaru sabe que Dororo está mal y Dororo realmente está mal, pueden ser celos, preocupación o tristeza por un posible abandonó (yo voto por los celos), pero esto no es todo, lo más desesperante es que tus palabras no salen justo como quieres, sino como no deseas que salgan.

Esto es algo que ha estado frente a la viste de todos los aldeanos, Munetsuna se lo ha hecho ver a Dororo y él ha sabido interpretarlo, dentro de aquel recinto donde las Katanas se forjan y las observan la cara del dios del pueblo, están libres de aquella influencia del Ayakashi, pero quienes están lejos de aquella protección, se ven afectados.

Dororo ha indagó y ha dado con el Ayakashi causante de tanta confusión, pero justo en el momento en que Hyakkimaru debía atacarlo a él, este provoca que el atacado sea Dororo, bajo las manos de quién más lo quiere. Pero como héroe enmascarado, aparece Munetsuna y paraliza a quién ha ocasionado tantos estragos, ahora el Ayakashi vuelve a la prisión que fue confirmada por el dios, mientras Okowa entiende que todo fue una confusión, al igual que su matrimonio.

No todo es para mal, Hyakkimaru está más unido a Dororo y este a su hermano mayor, Okowa recibe una verdadera propuesta de amor y obtiene por fin su casamiento. Hyakkimaru es feliz al tener las Katanas en su poder y Dororo se ve aún más feliz de ser quien está y estará al lado de su mejor compañía. Ahora el camino deberá seguir, Ayakashis que enfrentar, un destino por venir, el cara a cara con una familia poco deseada, el destino de aquel tesoro y las metas que se marcarán al final de todo.

Mi opinión será algo suelta, estoy muy conforme con este episodio, fue tranquilo pero muy sustancioso en cuanto a las revelaciones que nos brindaron. Me reí, pues el capítulo desde su inicio estuvo para eso. Estoy feliz de que Dororo nos haya dado luz verde con aquellos sentimientos que guardaba para él y que han quedado muy en claro, sé que hay mucho que pensaran que no debería pasar nada entre ellos dos y que la serie original al igual que el manga tienen su… pues un final no muy satisfactorio, pero la esperanza es lo último que se pierde y sí, yo espero que algo pase más adelante entre ellos dos ¿Por qué? Porque el Ending me ha ilusionado y no paro de verlo, pues en cada capítulo se hace más claro. Link capítulo anterior


Reseña | Dororo – Capítulo 19 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 18 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 18 — Kudasai

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DORORO

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CAPÍTULO 18 “LA HISTORIA DEL CABO DE NO MISERICORDIA”

Un necesario rescate, la sed de venganza, una extraña locura, un acto de amor acompañado de fieles palabras y un tesoro que encontrar. Una batalla ajena, la lucha entre dos hermanos enemistados por la codicia de su padre, un enfrentamiento injusto, la muerte e muchos por una insensata petición y el deseo de salvar a quienes poco lo merecen. Un último deseo cumplido, una futura y muy seria decisión, la mejor compañía en este viaje de vida y un futuro próximo a definir su fin.

OPINIÓN CAPÍTULO 18

Volvamos a donde dejamos nuestras preocupaciones, dónde conocimos cuánto podría indignarnos la escena de un anime y la ansiedad que nos dejó el querer saber más, mucho más. Pero ya estamos aquí, reviviendo esa escena que nos dejó con las palmas en nuestras bocas, el grito de ¡No! Al ver el mapa completo en otras manos y nuestro protagonista atado a un árbol como perro de campo… Pero si esto es poco, recordemos que hay un loco a sueldo, con una agresiva mascota bajo su mando y una loca sed de venganza que crece en él con cada minuto. ¡Hyakkimaru rema pronto!

Nuestra angustia no tenía comparación al observar las siguientes escenas, una dónde Itachi da con el punto del tesoro, estando a solo unos pasos de adueñarse de él y el otro en el que aquel tiburón Jiromaru surge de las aguas, se come a su hermano… y se transforma ¿En un Ayakashi? Locura, canibalismo y una rara transformación frente a los ojos de Dororo, quien en estos momentos pasa de ser una vulnerable víctima a una fácil presa.

En el momento justo y más oportuno aparece Hyakkimaru, quien no dudó ni un segundo en atacar aquel tiburón que estaba a punto de devorar a Dororo. Para sorpresa de todos no solo fue la batalla entre aquella enorme bestia y nuestro valiente héroe, quien a pesar de perder aquella base que le daba apoyo como segunda pierna, supo valerse de sus propios medios y acabar con aquel Ayakashi que sí, era uno de los poseedores de una extremidad de Hyakkimaru. Pero esto no es lo que más nos sorprendió, sino que fue el ver aquel gesto tan tierno y las palabras que tuvo para con Dororo, pues le dejo en claro que vino por él y le demostró su cariño de aquella forma recientemente conocida y adoptada por su criador Jukai.

Ahora con su pierna izquierda en su lugar, devuelta a su legítimo dueño y posicionada dónde debió estar desde su nacimiento, Hyakkimaru deberá enfrentarse a dos problemas presentes, el impedir que Itachi obtenga el tesoro de Dororo y enfrentar a su hermano, quien ha venido con toda la disposición y bajo el mandato de su padre, a acabar con su hermano mayor.

La necedad siempre traerá un mal, Itachi no dejará aquel tesoro lejos de su alcance sin importar las consecuencias, Tahomaru va por todo y con todo para acabar con la existencia de su hermano, a quién culpan de ser la desgracia de las tierras de Daigo, sin saber bien que aquella maldición se forjó antes de que Hyakkimaru naciera, pues aquella diosa a la que Yuri le rezaba a diario, dio su cabeza para salvar la vida de aquel pequeño bebé, asesinando en el acto al demonio que debía comer lo que restaba de aquella indigna ofrenda.

La batalla es épica, Hyakkimaru se enfrenta a aquellos que están en contra de su existencia, su hermano solo empuña su espada cuando sus dos guardias preparan su ventaja para acabar con su hermano, cobardemente luchando. Itachi pierde toda fuerza al ser blanco de un enfrentamiento ajeno, Dororo sin intención y con el favor del Buda, aparta del camino a quiénes los atacaban. Aquel lunático que se entregó a los tiburones, provocó con explosiones una avalancha que acabo con la vida de aquellos soldados de Daigo y quizás con la vida del guardián más preciado de Tahomaru.

Mientras Itachi moría frente al tesoro, dando como gusto su único deseo, Dororo reza porque aquel hombre de acciones rudas y sentimientos blandos por él, se encuentre con sus padres en donde quiera que estén. Pero las buenas decisiones siguen siendo calificativos de Dororo, pues aún en su necesidad y con todo aquello que podría obtener gracias al tesoro, decide que aún no es el momento de obtenerlo… Quizás más adelante sirva para ¿Acabar con aquella guerra entre los dos mandos y restaurar la paz en los pueblos? Solo cabe decir que Hyakkimaru y aquel pequeño, tienen un camino arduo que recorrer y enemigos que enfrentar en él, porque ahora todo puede pasar.

En cuanto a mi opinión, este capítulo me pareció bastante revelador, simplemente analicemos aquello que brilló por poco, una batalla inesperada, Tahomaru ahora tiene más motivos injustos y equivocados para odiar a su hermano. Dororo debe tomar una decisión y quizás aquel tesoro no solo le de ventaja en su futuro, sino a muchos más. Hyakkimaru tiene su otra pierna… Llevando un camino que está muy cerca de recuperar todo lo que le arrebataron al nacer. Daigo está perdiendo todo su poder y culpar a su primogénito no podrá ser una excusa para siempre.

Yuri tiene mucha razón en su opinión del capítulo anterior (su predicción puede ser muy certera). Y por último, observemos claramente el Ending, es una de las mayores revelaciones que se aclaran con cada final de capítulo, ahora sabemos que Hyakkimaru abraza y acaricia a Dororo en este, mientras está recostado. Se ven más claras las facetas femeninas de Dororo y su rostro más maduro pinta más nítido al final… Espero que esta serie termine de la mejor forma y que hagan el cambio necesario, para que su fin no sea como su antecesora y nos pueda dar una gran satisfacción. Pero ya saben que todo puede pasar ¿O que opinan ustedes?


Reseña | Dororo – Capítulo 18 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 17 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 17 — Kudasai

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DORORO

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reseña Dororo - Capítulo 17

CAPÍTULO 17 “LA HISTORIA DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS”

Una historia para recordar, el amor de un hombre desinteresado que ha cargado con la culpa de su pasado. La vista de cómo Hyakkimaru ha cambiado desde que dejó atrás a Jukai. Una madre que deduce de manera lógica lo que ha ocurrido y lo que ocurrirá. Un hermano que está dispuesto a hacer lo que sea con tal de cumplir los objetivos de su padre. El avance de quién ahora sabe que no está solo, tiene una madre muy padre y un compañero que lo mantendrá siempre siendo humano.

OPINIÓN CAPÍTULO 17

Guerra, destrucción, soledad, abandono, podría continuar y seguir lanzando calificativos para aquellas imágenes que resaltan en nuestra historia, esas que se han hecho notar a través de los años por su singular tinte rojo, ¿Pero qué queda de todo ello? ¿Cuál es la reacción humana ante tales circunstancias? Algunas acciones serán de admirar por la manera en que han logrado renacer de las cenizas y otras acciones simplemente muestran el retroceso y la justificación de porque estamos como estamos. Jukai es todo esto, un poco de lo que fue, lo que intento ser y lo que ahora es, un Doctor Cirujano que quiere enmendar sus pecados dándole una digna sepultura a quienes han perdido sus miembros en batallas y para aquellos que han sobrevivido de estas, como Hyakkimaru… Su terrorífico Hyakkimaru.

El encuentro siempre nos trae una lluvia de sentimientos y si este es con alguien que marcó nuestra vida para siempre, que lo hizo para bien, será el mejor encuentro, el mejor momento. Pero el tiempo pasa y hace cambios en nosotros, como los cambios que han surgido en Hyakkimaru y su deseo de aniquilar a los Ayakashi. También están aquellos cambios que han surgido en otros y no sabemos el porqué, pero de una u otra forma han hecho un hueco en su personalidad y ha cambiado sus deseos, ahora Jukai restringe sus habilidades, aún si estas son para quien el crío y más ha querido en esta vida. Todos sabemos que el pasado es una carga muy pesada y a veces nos impide seguir el paso, pero de allí surgen compañías que nos alivianan de nuestras cargas. ¿Será eso Hyakkimaru para Jukai, así como Dororo a Hyakkimaru?

La historia de Hyakkimaru es sin duda una de las más tristes, su padre lo dio como alimento a los demonios para poder conseguir poder y respeto, a través de una falsa paz y quietud. Pero ahora que el dueño de aquellos miembros arrebatados ha emprendido su búsqueda y se ha propuesto la meta de recuperar cada uno de ellos, el peligro y la codicia, han aparecido nuevamente en quienes se vieron beneficiados de tan sucio trato. Yuri madre de Hyakkimaru, ha perdido las fuerzas en esta lucha, Tahomaru ha cambiado por la verdad y aun así pretende continuar con las acciones de su padre, mientras Hyakkimaru ha decidido que nada lo detendrá en acabar con el reinado que se ha construido gracias su cuerpo mancillado.

La mejor explicación de porqué sobrevivió Hyakkimaru, nos fue dada por su madre Yuri, quien logró analizar con gran detalle, la razón por la cual Hyakkimaru nació con vida, aun cuando su cuerpo no tenía nada para seguir en pie. Pues aquella diosa a la que Yuri le rezaba con fervor día tras día, dio su cabeza a cambio de la que de Hyakkimaru, provocando instantáneamente la muerte del dominó que no logro devorarla. En ese momento el trato no tuvo la misma validez y con cada miembro que aquel joven intenta recuperar asesinando Ayakashis, su cuerpo es devuelto en el mejor estado, mientras aquella tierra que se jactaba de prospera, terminará en la rutina el día que aquel cuerpo este completamente en su lugar.

Todos tienen un motivo por el cual seguir su camino, algunos no tienen claro el porqué, solo los arrastra el impulso, algunos están acompañados en el proceso y otros nos, pero aquellos que cuentan con tal privilegio, obtienen más que solo fuerzas. Ahora Hyakkimaru ha reconocido que Dororo es una importante compañía en su vida, Tahomaru está decidido a proteger sus tierras y su pueblo sin importar las acciones que deba realizar bajo su espada. Mientras Jukai ve atentamente y con ojos tristes lo que ahora es Hyakkimaru, mientras teme en lo que podría convertirse en la búsqueda de completar su cuerpo. Estos caminos son tomados de manera distinta, pero de una u otra forma, desean un propósito que para el otro podría ser egoísta… ¿Pero quienes somos para decir que es correcto y que no? Cuánto la perspectiva es tan distinta.

Reconocer lo que otros han hecho en nosotros, es sano y alimenta nuestras almas y la de aquellos que escuchan nuestros halagos. Hyakkimaru le dio la dicha a Jukai de saber que él es como una madre para quien el software algo, armó y crío. Dororo es la compañía que mantienen humano a Hyakkimaru. Mientras Tahomaru va tras el paso de su hermano para asesinarlo y mantener esa farsa prosperidad, ahuyentando todo sentimiento de familiaridad. El destino está escrito y tendremos la dicha y dolor de leerlo. ¿Hyakkimaru logrará encontrar a Dororo? ¿Cómo será la reacción de Dororo después de haber sufrido ese abuso por parte de Itachi? ¿Hyakkimaru se enterará de eso y hará algo al respecto?

En cuanto a mi opinión, entiendo que todos tenemos puntos de vista distintos, que estamos en acuerdo y desacuerdo, recordemos que está es una serie, que con su contenido nos entretiene y a la vez nos deja enseñanzas para aplicar en nuestra vida diaria. Como algunos piensan, yo estoy totalmente del lado de Hyakkimaru, quien es la verdadera víctima en toda esta historia, él ha sufrido, le han arrebatado su cuerpo, le han quitado la libertad de vivir plenamente con su cuerpo. Sé que muchos se verán afectados por cada parte que Hyakkimaru recupere, pero si ese es el caso y según lo que logró deducir Yuri, si es necesario un sacrificio, que el mismo Daigo se haga cargo de eso, ya que el profetiza tanto amor y devoción por su pueblo. Que deje en dado caso a cargo de todo a Tahomaru y dejen vivir en paz y tranquilidad a quién tanto lo merece, junto a su mejor compañía Dororo. Por cierto (Si se fijan bien en el Ending, lograremos ver paso a paso el crecimiento de Dororo como mujer, como baja el largo de su falda, su caminar y su cabello).


Reseña | Dororo – Capítulo 17 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 16 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 16 — Kudasai

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DORORO

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reseña Dororo - Capítulo 16

CAPÍTULO 16 “LA HISTORIA SHIRANUI”

Dos compañeros están separados y distanciados. Dororo, su secreto y la petición de sus padres, está en juego, todo por la ambición de Itachi. Los animales y sus domadores pueden crear grandes caos. Locura y cordura, la ambición en ambas provocará el mismo ruin resultado. La venganza es para quienes morirán con ella y la humillación es solo para quienes se la toman a pecho, pero si la mereces, la sentirás como el peso que aplasta tus pulmones y te impide respirar. Exigimos justicia y de manos firmes.

OPINIÓN CAPÍTULO 16

Iniciemos está reseña con unos simples cuestionamientos, ¿Hasta dónde podría llegar la humillación? ¿Cuán depravada puede ser nuestra ambición? ¿Hasta dónde llegarán nuestros límites? Lo cierto es que cada una de estas interrogantes, son resueltas quizás, por voz propia, pero sí sé es tan incapaz de reconocer nuestras acciones, las bocas y miradas de otros, nos darán crudas respuestas. Itachi conoce sus ambiciones, no limita sus acciones y reconoce sus límites. Mientras la mentalidad de Dororo reacciona con rapidez, su «madura inocencia» lo impulsa a actuar en justa medida.

¿Todo lo bueno vale dinero? A que podemos referirnos con «bueno», cuando para cada quien, simplemente lo que nos importa es bueno… Para Hyakkimaru la compañía de Dororo es bueno y no tiene precio, lo mismo que para Dororo es la compañía de Hyakkimaru, pero para Itachi lo bueno es aquello que tiene un valor contable, que represente una cifra y un beneficio por supuesto, en riquezas. Pero cuando los ojos del mal descubren secretos, sus manos son ágiles y su mentalidad perversa. Esto simplemente sería la humillación humana, por el reconocimiento de un absurdo poder, el dinero. Dinero que solo tiene el valor, que en la tierra hemos decidido darle.

Los muertos no pueden hacer uso de todas las riquezas y apegos materiales que se hicieron en vida, pero si el vivo resulta ser un reciclador con falta de humanidad, sus falsas necesidades tomarán fuerza apenas su menesteroso olfato sienta el aroma de la codicia y si esta es «sencilla» de obtener… los remiendos y peros escasean ¿No te parece muy cierto Itachi? Pero ¿Hasta dónde podría llegar la humillación que nos pueda propinar? Esta aquella que nos hacen por tener escasez de algo, esta aquella que se hace para despreciar nuestras acciones y esta aquella que utilizan para encender el hierro ardiente que en nuestro interior, nos recuerda nuestra limitada fortuna… Como el dolor que siente Dororo al escuchar que han profanado la tumba del ser que él más ha amado y más ha respetado, su madre.

Me ha sorprendido la bondad de Dororo, aun cuando ha sido llevado como carga, cuando lo han herido en el alma, él siempre piensa en quienes lo rodean… Pero no es para menos, pues si se te acerca un chico extraño, con aspecto dramático, ubicado en un lugar devastado, la sospecha se convierte en temor y en alarma de evacuación. Pero la misma ambición de Itachi ha sido su propia humillación, pues ahora él será la comida de tiburones hambrientos y sus planes de riqueza no tienen tan buen horizonte. Nuestra única preocupación como almas que apagan si corazón, es el pequeño Dororo.

Cuando nos tragamos las palabras de otros, aquellas que fueron advertencia, consejo y quizás de cariño, se conviertes en ardiente humillación que nos calcina, pero por el simple hecho de sentir que perdimos ante tales palabras, que pudieron haber sido nuestra bendición, nuestra fortuna, nuestra buena salida. Ahora Itachi reconoce el error de haber traicionado al padre de Dororo, solo porque su muerte es esperada por un tiburón… Pero si consigue una salida de este aprieto, su deseo y avaricia serán su único impulso en aquella miserable vida.

Amamos la humillación cuando está va dirigida a otros, a quién se lo merecen y por la persona que fue humillada sin justificación desde un principio, ese es Dororo, un líder, un salvador y luchador, pues la vida lo ha tratado con hiel en vez de miel y aun así su impulso es de admirar y su valentía de imitar. Pero no confundamos mis palabras, él no es quien ha humillado con intención, el simplemente dejo una gran lección. Ahora Shiranui, quien asesinó a inocentes por alimentar a sus «Tiburoncin huhaha», deberá enfrentar la justicia… O eso esperamos y creemos.

Este párrafo será narrado de una manera muy personal. Pues las siguientes escenas son… simplemente son tristes y si tocamos nuestra palabra principal de hoy «la humillación», estas escenas serán todo el significado que esa palabra nos podría brindar. El sexo de Dororo ha sido expuesto, Itachi en su afán por la ambición y la riqueza mal habida, ha despojado de todas sus prendas al pequeño, lo ha dejado en el suelo cubriendo su vergüenza y lo ha tomado a la fuerza sobre el fuego ardiente, para revelar el mapa que se oculta en su espalda… La promesa de su madre y la lucha de su padre, están a punto de irse injustamente por una vez más, como sus vidas moribundas, sus muertes, sus entierros y la vida que han dejado sin respaldo a su pequeño hijo.

Ahora el mapa completo, está en poder del traidor de Itachi, ha despertado un profundo odio en Shiranui el domador de tiburones, Dororo está en apuros y solo y Hyakkimaru está lejos de quién es su compañero de vida… Lo que vendrá será interesante y más si notamos que aquel tiburón sobreviviente, no es un animal ordinario, quizás sea un Ayakashi en su forma «más natural». ¿Hyakkimaru llegará a tiempo dónde Dororo? ¿Dororo evitará que Itachi tome el tesoro? ¿El tiburón y su domador conseguirán su hipócrita venganza? Tantas preguntas y solo queda esperar.


Reseña | Dororo – Capítulo 16 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 15 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 15 — Kudasai

Noticias anime

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DORORO

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CAPÍTULO 15 “LA HISTORIA DE LA ESCENA DEL INFIERNO”

Un pacífico pueblo que esconde un horrendo secreto, un líder que al igual que Daigo, no mide sus intereses de sus deseos. La verdad surge y ebulle, pero esta vez arrasará con todo por la justicia. Partes serán puestas en su lugar y la distancia traerá problemas, conflictos y quizás separaciones… pero se guarda la esperanza como último aliado.

OPINIÓN CAPÍTULO 15

Iniciare esta reseña con un pequeño recorderis para todos aquellos que amamos a esta serie. Como sabemos bien, el trabajo de la animación es una labor dura y ardua, que requiere de mucha dedicación y más si esta es una serie con continuidad semanal. Para muchos fue una decepción algunas escenas que aparecieron y no tuvieron la misma calidad a la que tan bien nos hemos acostumbrado, perro recordemos que la trama es la perfección y los personajes el enganche que nos dan como resultado, una gran satisfacción.

Ahora bien la palabra que acompañara a tan revelador capítulo, el agradecimiento. Que palabra más utópica y cosquilleante para quienes anhelan escucharla o poder saborearla cuando salga de sus labios, pues cuando de nosotros surge un gracias, sentimos agradecimiento o simplemente somos agradecidos, el corazón se nos llena de calma y quizás alimentamos un poco aquel ego que pocos suelen acariciar… iniciando por nosotros mismos. En este punto de la vida de Dororo, en el que su soledad ha sido remplazada por Hyakkimaru y su falta de un digno lugar para dormir junto con comida a montones, no siente otra cosa más que agradecimiento por aquel extraño señor llamado Sabame, que sin peros, les ha brindado más de lo que podrían imaginar. Pero quien ve las almas, no puede conformarse con un gesto o una apariencia que no puede observar.

Nuestro Dororo nunca había visto tanta tranquilidad, tan buen trato y tanta paz en tanto tiempo, perro lo curioso de todo ello, es que los aldeanos entre todo su agradecimiento y devoción por el señor Sabame, controlan sus comentarios y cierran sus bocas ante cualquier pregunta o insinuación acerca de lo que ocurrió en el templo de aquella monja. Con esto crecen los misterios, ahora Hyakkimaru decide trazar un camino detrás e quien les ha dado posada y alimento, pero aquel extraño hombre de escasas facciones, siempre supo que era seguido por su visitante. Mientras que a las afueras el pueblo, Dororo descubre una extraña bodega, que en su simple apariencia resguarda el arroz de los aldeanos, pero bajo su suelo, se oculta la crueldad con la que construyeron y dieron fuerza, a aquellos horrorosos cimientos.

La verdad ha sido expuesta, el gran señor Sabame, dueño de aquellas misteriosas y tranquilas tierras, ha encarado a Hyakkimaru y le ha dejado en claro que no permitirá que el asesine a los Ayakashis que allí viven… pues ellos también son su gente. Pero la realidad de aquellas palabras difíciles e creer, están detrás de un agradecimiento, el agradecimiento que Sabame le tiene a los Ayakashis por haber salvado a su pueblo de asesinos Samuráis, vándalos y bestias hambrientas, que solo dejaban sangre, desolación y tristeza en aquellas tierras. Luego de aquel enorme favor, Sabame acogió al Ayakashi que logro todo esto y como agradecimiento la nombro su esposa. Al parecer las criaturas que pertenecen a aquella polilla gigante, quieren alimentarse del niño que se topó con aquella extraña y alejada bodega.

La crueldad siempre ha existido, si miramos hacia atrás, nuestra historia se ha escrito bajo ese manto bañado de inocente sangre. Pues la escena de aquel espíritu bebé, era simplemente el cumulo de todos los espíritus de aquellos niños que habían sido asesinados por Sabame y los aldeanos… todo por el egoísmo, la ambición y la cobardía, todo esto los llevo a dar como ofrenda a esos inocentes seres, a unos horrendos y hambrientos hijos de un manipulador Ayakashi. Ahora Dororo conoce la verdad y su agradecimiento por ser salvado por aquellos niños, que desde un inicio se aferraron a él, no tiene límites… él simplemente se siente con mucha suerte. Pero mientras unos agradecen, Hyakkimaru espera sentirse satisfechos consigo mismos, después de recuperar aquello que sin permiso le fue arrebatado.

La ira de quien ha jurado destruir a todos los Ayakashis se ha despertado y con él su feroz ataque. Aquellas orugas que habían madurado y salían de sus capullos con desalmada hambruna, salieron tras los aldeanos, mientras otros morían por las dagas de Hyakkimaru. Allí quedo una aldea que simplemente era en aquel desierto de sangre y guerra, una ilusión.

Bien dicen que lo que se hace mal, mal termina y así es como Sabame condeno a un pueblo cobarde a revivir el suplicio que los invadía en el pasado, pero ahora ha venido con más fuerza a llevárselo todo. El agotamiento en Hyakkimaru es muy obvio y demasiado claro, él tiene la intensa necesidad de acabar con todo, aunque Dororo le pida que cuide de sí mismo por encima de su deseo… pues él es su última compañía. Aun así Hyakkimaru en una sola pierna, salió tras la raíz del problema de aquella aldea, la gigante polilla Ayakashi que bajo falsas promesas, dejo que sus hijos acabaran y comieran, todo lo que vieran.

Hyakkimaru se enfrentó ante aquella enorme polilla y como el insecto que fue, murió justo como mueren todos los de su especie… detrás de una enorme y hermosa luz. Al final nuestro espadachín recupero su columna, dándole fin a uno de los tantos demonios que se alimentaron de él (Él cirujano que crió a Hyakkimaru es un maestro compañeros). Ahora la pregunta que resta es, ¿Hyakkimaru seguirá indolente ante sus acciones? ¿Solo va tras el exterminio de Ayakashis? ¿Se convertirá en un demonio por seguir su sed de venganza?

Mientras en las tierras de Daigo aun reina un poco de paz, Tahomaru práctica el arte de la guerra, para enfrentar al hermano que está dispuesto a recuperar lo que le pertenece, aun si eso significa devolverle la desgracia resguardada a aquel falso reinado. Los pensamientos distraen a nuestros protagonistas y los hace tomar direcciones distintas, aunque uno de ellos piensa en las consecuencias, otro desearía que se tomaran más en cuenta. Ahora Dororo está a la merced de quien fue el traidor y causante de la desaparición de su familia, pues él sabe acerca del tesoro y espera obtener la otra mitad con el pequeño al que le quito todo. ¿Itachi obtendrá la otra mitad del mapa? ¿Descubrirá que Dororo es mujer? ¿Cómo obtuvo aquel mapa? ¿Hyakkimaru lograra encontrar a tiempo a Dororo? Tantas preguntas…


Reseña | Dororo – Capítulo 15 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 14 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 14 — Kudasai

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DORORO

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reseña Dororo - Capítulo 14

CAPÍTULO 14 “LA HISTORIA DE SABAME”

El significado de un gran mapa que conduce directo a la ambición, y el destino que se deberá forjar en base a su decisión. Las extrañas criaturas no siempre son un estigma de peligro… el más pequeño cuidara de “otro pequeño”. Hyakkimaru y Dororo deben enfrentar su futuro y hacerle frente a las decisiones. Un extraño hombre de pocas facciones les brindara más de lo que ello esperan. La comodidad dura poco y el sueño será muy corto. Un poderoso enemigo será una molesta polilla en el parabrisas. Las incógnitas son numerosas y la verdad, es la ambición que nos arrastrara al próximo capítulo.

OPINIÓN
CAPÍTULO 14

La ambición, es el anhelo ferviente de obtener lo que tanto has deseado, por lo que luchas día con día y por aquello que aprisiona nuestra tan utópica felicidad. Eso podría ser la ambición, sea para bien propio o para un bien común, una petición intensa que se aloja en nuestra cabeza y que se vuelve vehemente por conseguir aquello que es difícil de lograr, especialmente la riqueza… Pues la codicia por aquello que nos haría superiores a otros y nos brindaría las posibilidades infinitas de satisfacer el insaciable apetito de todas nuestras ambiciones, es un soñado clímax. El ejemplo de esto nos lo presentan los padres de Dororo, pues su ambición por la equidad, la justicia, la igualdad y la revolución, son una lucha interna contra el deseo de brindarle bienestar y siempre lo mejor, a su pequeña bendición.

Esta más que claro el significado de aquel tatuaje que se encuentra en la espalda de Dororo, la misión que se impuso al momento de tatuarlo y la carga que debe llevar nuestro pequeño, pues la ambición de su padre debe ser cumplida, o eso fue lo que su joven madre le expreso poco antes de fallecer. Ahora su camino a trazado una nueva ruta, una que quizás pueda perseguir después de recuperar las partes faltantes de Hyakkimaru, que si bien es una misión personal, Dororo se ha apropiado de esta por igual. Pero, ¿El corazón de Dororo resistirá tanta riqueza? ¿Cumplirá el deseó de su padre? O simplemente llenara su estómago y sus propias ambiciones, para obtener su tan merecida felicidad.

Estas interrogantes no son solo para el portador del mapa, sino para su acompañante, pues ambos tienen ambiciones y la de Hyakkimaru es la que posee más fuerza, no por la venganza en sí misma, sino por recuperar aquello que le fue arrebatado y que por derecho debe ser devuelto, aunque esto signifique acabar con la tierra de Daigo y su imperio, pasando por encima de su joven hermano, su madre y su codicioso padre. Ahora Dororo deberá pensar y decidir qué hacer después de que su hermano de andares recupere su cuerpo… ¿Podrá cumplirse esa petición? Y más importante, ¿Resistirán y no cederán a la codicia del dinero?

El destino es incierto, las dudas crecen y la inquietud se aloja en la mente y aunque las respuestas serán pocas o inexistentes, el camino continúa y con ello nuevos encuentros… quizás algo aterradores. Un par de espíritus, quizás Yokais o guardianes de aquellas tierras, se presentan ante nuestra joven pareja, con una extraña petición y con aún más extrañas acciones, pues uno de ellos parece ser ¿Un bebé con una débil vejiga?

Los misterios y el terror siguen apareciendo frente a Dororo y Hyakkimaru, ahora ante ellos llega un extraño hombre llamado Sabame, que si bien su color del alma es blanca, un aura roja de maldad la bordea y con su presencia se va aquel bebé Ayakashi que molestaba a Dororo, pero lo inquietante no es el aura que lo rodea, sino su extraño rostro, el cual no presenta ninguna facción (Supongo que será un tipo de Ayakashi, uno que no necesita pestañear). Apartando su rareza, el extraño sujeto les ofrece refugio y comida a Dororo y Hyakkimaru, con ánimos de “protegerlos” y recibir a cambio, la narración de sus historias.  

La ambición se presenta en muchas formas, algunas de ellas no tienen una clara explicación de porqué surgen y se convierten en un deseo tan oscuro, como la que tuvo aquella monja en la historia de Sabame, un relato de una mujer que debía hacer el bien y en vez de ello, tomaba en su poder a pequeños niños y los hacia trabajar hasta el extremo agotamiento y para mantener la disciplina, infundía el terror. Ella los golpeaba si estos no cumplían sus peticiones, y cuando esos pequeños ya crecían un poco más, simplemente los vendía como objetos de segunda mano. Pero toda mala ambición tiene un crudo final y si aquella historia de Sabame acerca del templo quemado es cierta, podremos decir que se realizó justicia, bajo una cruel acción.

Los pensamientos resuenan con fuerza en nuestras mentes, si estos deben aplicarse con un acto que quizás pueda ser egoísta, y para alguien como Dororo que ha tenido que crecer solo y llevar a cuestas el dolor de la guerra, el abandono y la crueldad a tan corta edad, le es difícil tomar una decisión correcta con aquel mapa que respalda la ambición de sus padres y su única misión otorgada, que si la cumple con bien, podría ayudar a muchos… pero cual sea la decisión que nuestro pequeño tome, Hyakkimaru no es una clara visión en esta nueva misión. Las opciones crecen y Biwa Hoshi presiente lo que traerá el futuro cercano.

Un grato descanso es irrumpido por un Ayakashi oruga, que al final fue salvado por una polilla gigante, que en realidad es un gran enemigo, uno de los demonios que se alimentó del cuerpo de Hyakkimaru y que ahora sabe que su legítimo dueño, viene por lo que le corresponde… sabíamos que la historia del convento con niños estaba demasiado arreglada, pero algo en ella tiene relación con la última escena, existen unas criaturas que se alimentan de humanos y pertenecen a aquella mujer demonio. Sin dudad, la mayor ambición, se la llevan aquellos demonios codiciosos.

¿Sera que aquellos niños fueron alimento para aquellas orugas? ¿Aquel bebe gigante es el alma de aquello niños? ¿El espíritu de aquella mujer, es de quien cuidaba a los pequeños? ¿Sabame estará bajo alguna hipnosis? ¿Dororo tendrá el mismo final al del manga y la serie de los 60s? ¿Poder dormir con tantos interrogantes? ¿Qué desayunare mañana? Esto y más, en el próximo capítulo… supongo.


Reseña | Dororo – Capítulo 14 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 13 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 13 — Kudasai

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DORORO

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reseña Dororo - Capítulo 13

CAPÍTULO 13 “LA HISTORIA DEL BUDA DE ROSTRO EN BLANCO”

OPINIÓN CAPÍTULO 13

Dudas, incógnitas e inquietudes… son los sentires que todo ser manifiesta justo en las noches oscuras, esas noches que te hacen ver al cielo y preguntarte mil cosas de las cuales obtienes pocas respuestas, pues está claro que en esas altas horas de la noche y de insomnio, no se obtendrá nada hasta que el sol aparezca… Lo cierto es que la espera por esta nueva fase de Dororo, nos tenía a todos con la mente hecha un lió y más al ver los avances de esta segunda parte y sí, claro que me refiero a esas escenas en específico. Pero para suerte de nosotros, la historia sigue su conducto, sigue exactamente donde finalizamos aquella fase, ese triste capitulo en el que Hyakkimaru descubre la verdad, donde su padre intenta acabarlo a como dé lugar, su hermano se une a la extinción del ahora señalado demonio de Daigo y su madre hace un sacrificio por aquel hijo que no logro proteger en aquel entonces. Y en todo esto, solo resalta el apoyo y compañía de quien ha estado con firmeza a su lado, Dororo.

Sumergirse en los pensamientos y fundirse en todo aquello que nuestra mente pueda recrear, nos aleja de la realidad y de lo que tenemos enfrente, pero si en esta peligrosa práctica mental, llevamos como fin vengar nuestras heridas… seremos los únicos que acabaremos con lo poco que apreciamos de la vida. Quizás la mayoría salimos a flote de aquel encierro mental, que en su mayoría es gracias a otros, como Dororo y su preocupación por el bienestar de su única compañía, tanto así que los medios para rescatar algo de serenidad en Hyakkimaru, sea a través de una sana mentira.

No confundamos el sano beneficio, por uno arreglado y poco merecido, recordemos que no toda lluvia trae consigo la calma… y los oscuros tratos, no se cancelan, ni se pasan por alto, pues todo en esta vida tiene un pecio y un engaño. Es aquí donde debemos no solo abrir nuestros ojos, sino también nuestra mente, para que no lo perdamos todo por creer en falsos beneficios, falsas compañías y falsos líderes. Pues después no tendremos cara para enfrentar las consecuencias de nuestra poca visión y de nuestro poco saber (Las escenas no pueden ser más claras y gráficas).

Luchar contra la verdad o algo que vez pero no puedes creer… puede generar dolor, desesperación y depresión, es allí donde tu cuerpo solo se dejara llevar, te hará disfrutar del momento y no dejara cabida a los pensamientos, como aquellos que pueden nacer en la mente de un pequeño que lo perdió todo y ahora cree recuperar algo que le es muy valioso, su madre. Pero esta serie nos muestra la crudeza de la realidad en su forma más folclórica y humana, como las artimañas y el egoísmo, que impulsan al ser a utilizar los medios de los que se apaña, para obtener sus propios beneficios… el desespero de una pobre y vacía alma, no tiene límites a la hora de buscar un falsa y cómoda redención (Sencillamente, nos duele la ilusión de Dororo).

La verdad es que Fudō Myō-ō es una de las fieras deidades guardianas del culto budista o budismo esotérico. Es una deidad protectora en el budismo shingon y es clasificado entre los reyes de la sabiduría. Con su mano derecha empuña una espada flamígera para cercenar la cabeza del mal, y con la izquierda sujeta una cuerda para sacar a flote a sus aliados ¿De dónde los saca a flote? Pues sus llamas lo dicen todo, él es quien lucha contra el mal en el mismo infierno, pero en esta situación, su cuerpo fue invadido por un demonio vanidoso, que no encuentra sentido de su presencia entre los vivos, si no tiene un rostro que exprese su horrible mal. Es allí donde aquel camaleón que sirve a aquella estatua de Fudō, intenta encontrar el rostros perfecto que encaje en su abandonada creación (otra versión de Sleepy Hollow).

Siempre he resaltado la valentía de Dororo por encima de los demás personajes y me gustaría decir que no lo hago solo porque es un niño que ha demostrado una valentía que poco se ve, pero si, esa es la razón y por muchas más, pues su impulso no ha sido solo por Hyakkimaru, ha sido por todo aquel que inspira respeto, valor y afecto en el corazón de Dororo… pero las prioridades son claras y para él en estos momentos y por lo que llevara de vida, su importancia se centra y centrara en su hermano y compañero de vida. Ahora bien Hyakkimaru no se queda detrás de estos halagos, aunque su personalidad no es la más afable, el siempre defenderá y luchara por Dororo. Pero el enfrentamiento está claro, una estatua que es todo un cumulo de maldad y un títere hueco que solo tiene un propósito para poderse salvar, harán cuanta artimaña sea posible, para obtener aquel rostro poco común y recientemente recuperado de Hyakkimaru.

Como si lo hubiese planeado, Dororo logro apaciguar el egoísmo y la ansiedad de aquel escultor que no encontraba un rostro digno para su escultura, cuando simplemente al tallar, ya era digno de apreciar y admirar por ser simplemente su creación. Todo acabo en la primera oportunidad que Hyakkimaru obtuvo para atacar a la estatua degolladora y con ello fue el fin de una pobre alma prisionera por su propia insatisfacción y el fin de lo más cercano que ha tenido Dororo después de la pérdida de su madre.  

No sé qué decirles acerca de esta escena y que no parezca el chillido emocional de alguien que ve por vez primera un beso, pero la verdad es que esta ¡Demasiado bueno el momento! Escuchar más de seguido y fluido el hablar de Hyakkimaru es muy reconfortante y su cercanía con Dororo lo es aún más. No sé si hablo por algunos cuando digo que esa escena del agua termal en los avances la mal interprete… pero bueno. En cuando a aquel mapa detrás de la espalda de Dororo, podría tener algún significado y quizás aquel camino del que les hable en el capítulo anterior, en realidad si este trazado y los extras de aquellos niños monos debían salir, pues Hyakkimaru y Biwa Hoshi “Son ciegos” y por eso no lo habían notado ¿Sera Dororo quien traza las rutas que él y Hyakkimaru siguen por algún motivo? O quizás no sabe nada y todo sea una coincidencia ¿Quién sabe?


Reseña | Dororo – Capítulo 13 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 11 — Kudasai

Reseña | Dororo – Capítulo 11 — Kudasai

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DORORO

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CAPÍTULO 11 “LA HISTORIA DE BANMON, PARTE 1”

Los recuerdos no tienen expiración, nos ayudan a revivir y desenterrar aquello que fue una motivación y ahora es un impulso. Seguir los caminos trazados por el destino es de valientes, pero es de mayor valentía desviarse de ellos y volver a su curso por cuenta propia, pues algunos atajos son buenos. Los enfrentamientos no dan espera, el tiempo corre y la verdad será expuesta… solo allí se demostrara cuán grande y valiente se puede ser, después de que la realidad te abofetee el rostro.

OPINIÓN
CAPÍTULO 11

Sin duda alguna, recordar es la mejor manera de traer a tu mente y visualizar, algo que paso, alguien que ya no está, despertar aquello que yacía dormido en tu subconsciente y que al desempolvar, te ayudan a mantenerte firme en el presente, para impulsarte y ser el motor de tu vida. Pues aunque el recuerdo sea dulce o amargo, este te trazara un camino que te guiara a una meta, donde quizás podrás encontrarte con el desenlace de tu destino, ese que te dará un poco de confort, paz y tranquilidad. Pero si el universo confabula sin tener claro si será a tu favor o en tu contra, donde las acciones del día se empeñan en ponerte a prueba y que en vez de recordar, revivas las memorias y les des otra oportunidad de actuar ¿Estarías listo y dispuesto a enfrentarlo? Tal vez sea una pregunta sin una respuesta concreta… pues cada momento traerá su reacción y por ende su acción.

Estábamos a la espera de ver en el mismo lugar, frente a frente, el pasado y presente e Hyakkimaru, ese que va acompañado de una familia que desconoce su existencia y ese que sigue sus pasos a diario por los senderos polvorientos de una difícil época, Dororo. Ahora el partícipe de tan grande vivencia es Tahomaru, el joven hermano e hilo de sangre de nuestro guerreo fielmente armado. Ambos desconocen su unión y lazos, pero el mismo destino se encargara de enseñárselos. Pero ¿De  qué manera tan cruel y difícil de lidiar lo hará? Podría decirles que será como intentar ver el rosto de un alma atreves de los ojos de Hyakkimaru y tan sencillo de analizar como la pronunciación del nombre de nuestro héroe en oídos de su propio hermano.

Un vagabundo no puede ser comparado con un gran señor… ¿Pero si el gran señor es aquel vagabundo? Como seres de apariencia que somos, juzgamos la caratula de todo aquel que decide postrarse en frente nuestro y si este tiene el aspecto de alguien fuera de los parámetros establecidos por la sociedad, muy difícilmente pasara por nuestro primer filtro. Es así como señalamos de locura a los que sostienen cercanía con quienes según el sistema de castas no deberían deambular por nuestros círculos, pero escuchemos bien el sonido de las cunas, no toda aquella que es de oro o fría madera tienen distintos balanceos, puede que la de madera calme más el llanto de un inconsolable niño y la de oro avive mas su pena.

El temor de alguien que creen es la viva encarnación de un demonio, Hyakkimaru y la adoración hacia un hombre que es totalmente una bestia moldeada por el mismo mal, el señor Daigo Kagemitsu. En medio de la visita de nuestros protagonistas a tierras cubiertas de espejismos e inocente ignorancia adquirida en sus aldeanos, aparece un viajero más que ha sido guía en este camino que señala su cercano fin, el anciano Biwa Hoshi, quien por boca de Dororo, se ha dado por enterado del fin que tuvo la joven Mio y sus refugiados. Pero esto no es todo de lo que aquel anciano se retroalimentado, sus ojos que son tan claros como su notoria ceguera, han divisado las manchas en la pura alma de Hyakkimaru, despertando en él aquella vieja preocupación… que ese joven armado, pierda su sendero y se deje arrastrar por los oscuros sentimientos.

Las noticias vuelan más rápido si estas son esparcidas de boca en boca y recibidas de oído en oído, como aquella información de la que Dororo quiere que él y Hyakkimaru sean benefactores. Mientras que a oídos sordos, llega la noticia de un joven ciego y armado con prótesis, que ha asesinado a un demonio que azotaba a la aldea más cercana y que según los rumores, la labor de aquel invidente ha sido asesinar a todo Ayakashi que se cruce por su camino… una noticia que aclara y despierta todos los sentidos del tan aclamado señor Daigo Kagemitsu.

El terror ha mancillado una buena tierra, la ha cubierto de engaños e inocente sangre y de ella los demonios se han alimentado. Como símbolo de aquel horror, se encuentra un muro, el mismo que ha perseguido la historia de nuestro mundo, un muro colapsado de horror, miseria y cruel acción de quienes dicen llamarse humanos. Pues es que el mundo se ha regido por territorialismo, por sentirse dueños de la tierra y si su dominio es cada vez más extenso… aquel hombre subirá los peldaños de una cruel codicia, he aquí la división de un mundo que nunca ha sido nuestro.

La bondad de Dororo y Hyakkimaru son las que mantienen sus almas puras, pues es de admirar como estos dos jóvenes que solo se tienen el uno al otro y han conocido la crueldad del hombre, deciden brindar su ayuda a quienes más la necesitan. Pero es de mayor admirar la persuasión de Dororo, pues es cómico como este pequeño ser, es quien toma las decisiones, maneja los tiempos y acciones de su compañero y Hyakkimaru sin negarse y con voz dulce, acepta las sugerencias. Pero alguien que se niega a realizar acciones de bondad, seguir las aclamadas peticiones de su esposa, cerrarse a la codicia y deseos del poder absoluto, es Daigo, quien por su clara actitud… desea acabar con el hijo que no logro asesinar hace 16 años.

La acción ha venido para exaltar la excelencia de tan buen capitulo, dándonos como goce la lucha entre Hyakkimaru y el demonio Zorro de nueve colas, junto a ese enfrentamiento participa Dororo, quien con sus limitadas fuerzas físicas, resalta las habilidades que tiene para defender a su hermano, tanto como Hyakkimaru lo ha hecho… pero escuchar esa voz que tanto nos intrigo en toda la seria, es sin duda única, pues es tranquila y apaciguadora, aun cuando el momento es tenso, su calma brinda calma. Mientras tanto Tahomaru vive su propia lucha interna, al querer saber más sobre el secreto que acongoja a su madre y enfurece a su padre, por el temor que en el provoca. Pues estando tan cerca de la verdad ¿Quién se detendría por saber más?

Quisiera poder explicar la sensación exacta que tuve al ver las escenas finales del capítulo, el enfrentamiento de Tahomaru a la mujer que vio a su hermano nacer… y la condición tan inhumana con la que este bebe llego al mundo. El temor que vivimos al ver como Dororo cayó justo en la trampa del clan enemigo y la preocupación que nos surge por lo que podría pasarle. Pero sobre todo y como faro de toda impresión, fue el cara a cara entre Hyakkimaru y su padre Daigo, que con una advertencia de flechas, irrumpió que su hijo asesinara a uno de los demonios que ha traído traicionera paz a sus tierras. Y al final de todo y para dejarnos con el rostro sorpresivo, vemos que el alma de aquel hombre que entrego la vida de su primogénito a cambio de un trato con los demonios, conserva gran parte de su alma pura e intacta ¿Sera que el perdón se basa en ello? En hacer el mal y luego la reivindicación por bien, o quizás ¿Su padre lo entrego como alimento a los demonios, con el fin de proteger a un hambriento, desolado y necesitado pueblo? aun así su alma esta manchada y en gran parte impura.

Espero hayan amado la voz de Hyakkimaru tanto como y la unión que este tiene con Dororo. Espero les haya gustado esta reseña, aquí les dejo el link del capítulo anterior y sin más nos vemos en la próximo historia de Dororo.


Reseña | Dororo – Capítulo 11 — Kudasai